El doctor provida William Lile/ProLifeDoc.org
El doctor provida William Lile/ProLifeDoc.org

El doctor William Lile se graduó en ginecología y obstetricia en la Universidad de Florida en 1999 con un sueño más allá del de practicar su profesión. Su propósito ha sido siempre el de acabar con el aborto y en concreto con los centros abortistas.

Lile conoció el drama del aborto a través de su matrimonio, su mujer, sufrió cuatro abortos involuntarios, y aunque ahora son padres de dos hijas, el ginecólogo quiso utilizar su profesión para hacer campaña en contra del aborto en Estados Unidos.

Actuall depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo la cultura de la vida, la familia y las libertades.

Haz un donativo ahora

Su oportunidad llegó en un congreso de ginecología en Pensacola, en el estado de Florida (Estados Unidos) cuando le ofreció a un famoso proveedor abortista, comprarle la clínica abortista que regentaba.

Actuall ha podido hablar con el doctor Lile sobre las complejidades administrativas para adquirir un centro de este calado. Según el doctor, “el valor de mercado en hospitales de Estados Unidos puede ser un calculo complejo, porque depende del área médica a tratar, el equipamiento médico, los suministros y la ‘buena voluntad’ de quien lo vende”.

William Lile compró la clínica abortiva por un valor que oscila entre los 10.000 y los 200.000 dólares.

A pesar de que por contrato Lile no puede detallar el procedimiento de compra, el doctor ha revelado una cuantía aproximada de la venta de la clínica. “El valor de compra oscila entre los 10.000 dólares y los 200.000 dólares. No puedo ser más exacto porque el contrato de compra de la clínica me lo impide”.

El doctor Lile ha afirmado que “la clave para comprar una clínica de aborto en Estados Unidos va ligado directamente a un convenio restrictivo entre el médico y el comprador”.

Además, William Lile ha asegurado que el Estado de Florida le puso las cosas fáciles. “En mi caso el Estado no se interpuso, pero hay otros Estados donde sí ponen dificultades”.

Para poder hacer frente a la cuantía económica de la compra, Lile tuvo que trabajar más de 10 horas al día en multitud de hospitales. “Durante 10 años he sido instructor universitario, he sido profesor, interino… he trabajado sin descanso por mi pasión y vocación: educar a la ciudadanía sobre el asesinato de los no nacidos”.

Es decir, como hizo con los judíos el famoso Oscar Schindler, personaje histórico inmortalizado por la película de Spielberg, Lile ha comprado vidas con dinero. Sólo que en este caso eran vidas por nacer. Con su operación el ginecólogo quería evitar que se siguieran cometiendo abortos en la clínica de Florida.

Lile incluyó en la clausula del contrato que el proveedor abortista debía abandonar el estado de Florida sí quería seguir practicando abortos

El abortista aceptó la propuesta de compra, pero Lile fue un paso más allá: incluyó en la clausula del contrato, que el proveedor abortista debía abandonar el estado de Florida sí quería seguir practicando abortos. Y lo consiguió.

El médico abortista pasó 24 meses sin ejercer la medicina en Estados Unidos. Pasado ese tiempo se mudó a Suiza donde se retiró definitivamente.

Para contar su experiencia al adquirir la clínica, el doctor provida ha organizado una jornada ‘Dios y el milagro de la vida’ donde ha expuesto fotografías inéditas de la clínica y relató su experiencia.

Doctor Lile: “No podía dejar de pensar en las miles de mujeres que subían esas escaleras siendo dos y después de una hora bajaban solas, sin una vida en su interior”

Conferencia provida del doctor William Lile/ProLifeDoc.org
Conferencia provida del doctor William Lile/ProLifeDoc.org

Para Lile lo más perturbador fue pensar cuantas mujeres habían pasado por esa clínica. “Hice fotografías de todas las estancias pero simbólicamente me impactaron las escaleras que conducían a las salas abortistas. Las miraba, tan lúgubres y con un aura que me estremecía y no podía dejar de pensar en las miles de mujeres que subían esas escaleras siendo dos y después de una hora bajaban solas, sin una vida en su interior”.

“Uno va al hospital de maternidad y se respira alegría, felicidad…pero cuando entré en esa clínica solo sentía frialdad, se podía respirar maldad en el aire“, añade.

Los abortistas se habían dejado las herramientas para realizar un aborto. La maquina de succión, las curetas, los fórceps, las camillas…

Pero el mayor descubrimiento que hicieron Lile y su socio fue en la segunda planta. Dentro de las salas, los abortistas se habían dejado todas las herramientas quirúrgicas que se empleaban para practicar abortos.

“La maquina de succión, las curetas, los fórceps, las camillas…todo estaba intacto, no lo habían movido”, relata Lile.

Ante esta imagen, el doctor se preguntó, “¿Cuánta gente ha visto esto?, ¿Cuánta gente sabe realmente qué pasa en una sala abortista y cómo matan al bebé?”. Lile descubrió que muchos provida desconocen lo que pasa dentro de una sala abortiva y cómo se aborta a un bebé.

Por lo que el doctor en su afán de concienciar a la sociedad sobre el drama del aborto, se ha dedicado a realizar conferencias utilizando los instrumentos abortistas con fin educativo.

 

En sus conferencias simula la realización de un aborto, de manera gráfica, pero no explícita, explicando cómo se utilizan todos los instrumentos. Sus charlas han tenido una gran acogida en la comunidad provida y además, cuenta con una página web ProLifeDoc.org donde se pueden visualizar sus demostraciones.

De abortorio a sanatorio

En cuanto a la clínica comprada al abortista, ahora se ha transformado en un centro ginecológico para atender a mujeres embarazadas. “Nosotros les ofrecemos asesoramiento, muchas mujeres que están presionadas por su parejas para que aborten, acuden a nuestro centro y salen convencidas de tener al bebé“, cuenta el doctor Lile.

“De repente ves como estas mujeres, que entraron con la idea de acabar con la vida de su bebé, salen con la esperanza de formar una familia”

Para Lile la base es la educación. “No hay que preparar a una mujer que duda de ser madre, porque una vez que se queda embarazada, ya lo es. Hay que mostrarles la realidad y con la tecnología que hay ahora pueden ver a su bebé en imágenes, oír su corazón… y de repente ves como estas mujeres, que entraron con la idea de acabar con la vida de su bebé, salen con la esperanza de formar una familia”.

“Logro encontrar un sentido a mi lucha provida cuando recibo la visita de una madre con su bebé, al que había pensado abortar y le pregunto ‘¿te acuerdas cuando viniste hace meses con la idea de abortar?, ¿te imaginas, ahora que les has visto la cara, una vida sin él? , y todas responde que no saben cómo se les pudo pasar eso por la cabeza“, relata el doctor.

En Florida, en 2012 se registraron 76.000 abortos y el doctor ha querido ilustrar esta terrible realidad con la imagen de un estadio de fútbol americano.

Estadio de Florida alberga 75.000 personas, la imagen compara los 76.000 abortos que se produjeron en 2012/Youtube
Estadio de Florida alberga 75.000 personas, la imagen compara los 76.000 abortos que se produjeron en 2012/Youtube

“Cada año en Florida hay más número de bebés abortados que número de personas que disfruta viendo un partido de fútbol. Cuando miras al estadio y te imaginas a toda esa gente muerta, puedes pensar en un genocidio o en un ataque terrorista, pero cuando se habla de abortos a nadie parece afectarle”, afirma Lile.

 

Comentarios

Comentarios

Compartir
​Madrileña, ​G​raduada en ​P​eriodismo y ​C​omunicación ​I​ntegral por la ​U​niversidad Francisco de Vitoria. Graduada en ​L​ocución de ​R​adio y ​D​oblaje de ​C​ine. Comenzó en el periódico universitario, ​se ha formado en ​E​uropa ​P​ress​ y colabora como bloguera en The Shed Coworking​. Está ​comprometida con la vida y los valores​ ​poniendo su voz allí donde lo importante este.