Vientres de alquiler
Montaje fotográfico que representa la deshumanización de los elementos de negocio y de industria de la llamada "gestación subrogada".

La activista feminista Inma Guillén ha tratado en el último post de su blog en Huffington Post los vientres de alquiler donde asegura que esta práctica vulnera los derechos fundamentales de las mujeres.

Al respecto, Guillen asegura que «se olvidan de que el embarazo es un proceso vital» y recuerda que «no somos hornos en los que metes harina y azúcar, o harina y chocolate, y con calor te hacen un bizcocho».

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Asimismo, la feminista agrega: «No puedo entender que es lo que creen que somos las mujeres, no doy crédito. Se separa, perversamente y sin ningún complejo, el concepto de gestante y maternidad, atreviéndose incluso a afirmar que esta separación es liberadora para las mujeres».

La activista señala que «ni siquiera se puede apoyar este discurso en las situaciones que llevan a una mujer a renunciar a una criatura que acaba de parir, porque ninguna mujer se embaraza a propósito para entregar a su hijo o hija en adopción a otra persona».

Un contrato que te garantiza ser padre o madre

En este contexto, aclara que «en un contrato de vientre de alquiler, se embaraza con el objetivo de que los compradores vean realizado su deseo de ser padres o madres y cumplan el capricho patriarcal del que habla Nerea Sanchís Rodríguez en su acertado artículo Vientres de alquiler: desmontando el capricho patriarcal«.

«¿Hay algo más patriarcal que vender esa libertad como un acto de sumisión imperceptible, una abnegación supina, donde las mujeres elegimos libre y felizmente estar donde el patriarcado nos necesita?», se pregunta Guillén desde una perspectiva de izquierda.

Para seguidamente añadir: ¿Alguien duda del aporte que han hecho feministas como Amelia Valcárcel, Alicia Miyares, Lidia Falcón, Mar Esquembre, María Luisa Balaguer o Ángeles Álvarez al feminismo y a la igualdad de Derechos y oportunidades de las mujeres?

Y recuerda que las citadas anteriormente han sido «mujeres clave para los avances en derechos de las mujeres de este país cuestionadas porque se oponen a que no se vulneren estos derechos que tanto costaron en conseguir».

La activista espeta que «en cuanto a una ley garantista, además de ser una total falacia, no prevé situaciones tan importantes como la decisión de qué madre se acogerá al permiso de maternidad.

Teniendo en cuenta que, según dicen quienes defienden esta práctica, la gestante no es madre sino que lo es la que paga, puedo esperar cualquier barbaridad».

«Las mujeres de la India o Ucrania, que viven en extrema pobreza son razones suficientes para parar esta aberración»

Además, apunto que «ninguna ley ha conseguido acabar con abusos y delitos, por lo tanto, es muy infantil hacernos creer que una ley garantista acabará con el abuso y la explotación de las madres gestantes».

«Las mujeres de la India o Ucrania, que viven en extrema pobreza son razones suficientes para parar esta aberración, por muchas mujeres occidentales que aseguren que es una experiencia enriquecedora».

Balaguer: «La mujer que alquila su vientre no está ejerciendo libremente un derecho, sino vendiendo su cuerpo por un precio»

La autora acaba su artículo citando una frase del libro La maternidad subrogada en un Estado Social de María Luisa Balaguer en el que se expone la siguiente idea:

«Al igual que la persona que ejerce la prostitución, o que aquella que por su escasa estatura sirve de diversión grotesca, la mujer que alquila su vientre no está ejerciendo libremente un derecho, sino vendiendo su cuerpo por un precio.

Ahora bien, el daño que sobre este cuerpo puede sobrevenir, en términos de salud y dignidad, no debe ser permitido por el Estado legalizando y dando carta de naturaleza a un intento de hacer soportar nuevamente sobre la mujer el coste reproductivo».

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