Apoyo a Reig Pla / «Descubrí una herida de amor porque nunca me había sentido querido»

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    Un hombre se quita la máscara LGTB
    Un hombre se quita la máscara LGTB / Actuall

    A., 30 años, España.

    Quería compartir mi experiencia.

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    Recibí un abuso a los 5 años y desde entonces se despertó en mí un interés precoz por la sexualidad que influyó negativamente en mi adolescencia y juventud.

    Tuve algunas experiencias con hombres y mujeres, después sé generó en mí un hábito de masturbación y consumo de pornografía gay y alguna vez hetero donde yo canalizaba toda mi frustración por distintas heridas en mi vida. Fue mi válvula de escape porque mi inmadurez me impedía enfrentarme a los retos que todos tenemos en la vida en el trabajo, las relaciones sociales, la pareja y las personales. 

    Con el tiempo la pornografía me empezó a controlar. Consumía demasiado tiempo y fragmentó mi personalidad.

    Llevaba una doble vida. En la universidad cada día estaba más triste, no sabía cómo tener amigos del mismo sexo, estaba todo el día con amigas, me distanciaba de mis padres, tuve una novia, pero no terminó de funcionar.

    Con el tiempo, pude hacer amigos del mismo sexo, superar el bullying de la infancia y el abuso

    En un momento de desesperación me volví a encontrar con un Dios vivo que abrazaba mi historia y mi vida, que me quería como era y sin hacer méritos. Eso me ayudó a querer dejar de llevar una doble vida: cristiano de puertas para afuera y cuando nadie me veía me desfogaba con la masturbación y la pornografía.

    En ese proceso, empecé a preguntarme qué vida quería llevar y vi la necesidad de caminar acompañado por un tiempo. En ese trabajo de acompañamiento con diferentes personas descubrí complejos, adicciones, apegos, malos hábitos, egoísmo, etc. En resumen, descubrí una herida de amor porque nunca me había sentido querido y aceptado por ser yo mismo.

    Con el tiempo, pude hacer amigos del mismo sexo, superar el bullying de la infancia y el abuso, desarrollar aficiones, etc. En medio de ese proceso empecé a salir con una chica con la que siento algo fuerte y profundo, una atracción intensa que jamás había sentido y un deseo de querer compartir con ella mi vida y formar una familia.

    Respeto a todos aquellos que elijan otras opciones al igual que pido respeto para los que creemos en un camino diferente. Esta sociedad es libre y plural como para que todos podamos vivir en comunión y solidaridad.

    A., 30 años, España.

    * Testimonio recogido por Es posible la Esperanza en apoyo del obispo de Alcalá de Henares, monseñor Juan Antonio Reig Pla, que mantiene un servicio de acompañamiento a personas con Proyección hacia personas del Mismo Sexo (PMS).

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