Un hombre se quita la máscara LGTB
Un hombre se quita la máscara LGTB / Actuall

Hola, mi nombre es Mateo, tengo 28 años, soy de nacionalidad española y trabajo en el ámbito de la salud. Estoy casado con Lourdes y tenemos un hijo.

Llevo 3 años acudiendo al COF (Centro de Orientación Familiar) Regina Familiae por decisión propia, al verme necesitado de ayuda para madurar como persona de forma integral. Escribo estas líneas para contar mi experiencia de estos años de apoyo y seguimiento desde el COF y como me ha cambiado la vida gracias a este acompañamiento.

Actuall depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo la cultura de la vida, la familia y las libertades.

Haz un donativo ahora

Soy una persona extrovertida, alegre, muy sensible, que me gusta estar rodeado de la gente que me quiere y a la que quiero. Nunca he sido un buen estudiante, recuerdo que desde pequeño me dedicaba a jugar y no me centraba mucho en lo que se me decía en el colegio. Hacía los deberes obligatorios y a veces ni siquiera. Jugaba mucho en el recreo con los niños de mi clase, con mis hermanos en casa y con los vecinos en el parque. La verdad es que tuve una infancia muy feliz. Cuando llegué a la adolescencia, cambió un poco el rumbo de las cosas, a mí no me gustaba el futbol y todavía no salía con mis amigos por la calle yo solo.

Tuve muchos enfrentamientos con mis padres a raíz de esto, yo quería hacer lo que me daba la gana y era completamente rebelde, sin tener ningún tipo de responsabilidad, lo que me llevó a alejarme mucho de mi familia. A pesar de vivir con ellos, no les contaba nada y hacía mi vida fuera de casa, refugiándome en mí mismo, sin expresar nada a mi familia. 

Fui creciendo y empecé a salir con un grupo de amigos que hice. Llevaba mi vida con una soledad tremenda, tanto las alegrías como los sufrimientos, los vivía yo solo, o, solo a veces, lo compartía con estos amigos con los que quedaba para beber por la calle. Fue una temporada que lo pasé un poco mal, ya que me emborrachaba mucho, la mitad de los días de la semana para alienarme de la vida que llevaba. 

Me cambió tanto la vida, que me devolvió la alegría por vivir cada momento que pasaba

Poco a poco, fue creciendo un vacío muy grande en mi interior: por sentirme rechazado en casa, porque no se fijaba en mí ninguna chica y porque no terminaba de encajar del todo en el grupo de amigos, ya que no compartía cosas importantes del grupo como era el futbol. 

Me refugié en una sexualidad descontrolada y en una afectividad mal entendida, ya que los únicos que me hacían algo de caso eran estos amigos. En el grupo, parecía ser alguien, en concreto para uno de estos amigos. 

Aquí comenzó mi PMS (proyección hacia personas del mismo sexo). Empecé a idealizar rasgos masculinos que yo no tenía, tratando de alcanzarlos inútilmente, intentando cambiar mi identidad, aunque en mi corazón siempre había una necesidad muy grande de ser feliz y de luchar contra todos esos impulsos de cambiar todo lo que yo creía que era. 

En un momento muy grande de desesperación, comencé a buscar ayuda y encontré por mi cuenta el COF de la diócesis de don Juan Antonio Reig Pla, obispo de Alcalá de Henares. En él, y gracias a B.V. empecé un itinerario de maduración en el que, gracias a trabajar mi voluntad y mis capacidades de amar a los demás pude darme cuenta de que esa felicidad que buscaba desde lo profundo de mi corazón no estaba en buscarme a mí mismo sino en darme a los demás, saliendo precisamente de mí mismo. 

Este hecho me cambió tanto la vida, que me devolvió la alegría por vivir cada momento que pasaba, y empecé a ordenar el caos en que se había convertido cada rincón de mi vida: me pude reconciliar con mis padres, comencé a vivir de forma sana mi sexualidad, incluso me atreví a meterme en un campo de futbol con 25 años por primera vez (a pesar de lo patoso y el ridículo que hice, lo disfruté como un niño). 

Poco después conocí a Lourdes (ahora mi mujer), que me atraía físicamente y por la que empecé a sentir amor sincero. Después de un tiempo de conocernos en profundidad, le pedí salir y tras un noviazgo libre, sincero y casto decidimos casarnos. En este tiempo de conocernos he de decir que Lourdes ha sido muy comprensiva y no me he sentido juzgado a pesar de los errores que he cometido. Por último, he de decir en mi experiencia que el amor esponsal (de entrega total y libre, mutua fidelidad y apertura a la vida) que disfrutamos Lourdes y yo jamás lo he sentido en relaciones con otras personas con PMS.

El hecho de poder disfrutar de esta felicidad plena, no es gracias a mis capacidades, sino al trabajo y acompañamiento en el COF a través de B.V.

Ante una necesidad tan clara de amor en el ser humano y esta sociedad que lucha para evitar que la alcancemos, pido a los obispos y sacerdotes la formación en este tema, tan necesaria en estos días en que vivimos y que defiendan la vida y la familia. La paz, Mateo.

* Testimonio recogido por Es posible la Esperanza en apoyo del obispo de Alcalá de Henares, monseñor Juan Antonio Reig Pla, que mantiene un servicio de acompañamiento a personas con Proyección hacia personas del Mismo Sexo (PMS).

Comentarios

Comentarios