Los ninos comienzan a consumir pornografía a los 11 años a través del móvil /Pixabay
Los ninos y el uso excesivo del móvil /Pixabay

La edad media de iniciación en el consumo de pornografía está aproximadamente en los 11 o 12 años, circunstancia que cada día es más normal, dada la facilidad de acceso a pornografía en la red a través del teléfono móvil.

El problema es grave. No en vano, en España incluso se llegó a detener en 2008 a un nino de 12 años en una operación contra la pornografía infantil en internet.

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¿Cómo afecta la exposición de los preadolescentes y adolescentes a la pornografía en internet? ¿Afecta de igual modo a chicos y chicas? ¿Qué pueden hacer los padres al respecto?

Estas y otras cuestiones las han abordado  Allison Havey y Deana Puccio en un libro publicado en el Reino Unido titulado ‘Sexo, gustos y redes sociales: hablando a nuestros adolescentes en la era digital’.

Las autoras señalan que esta temprana iniciación en la pornografía tiene dos consecuencias evidentes e inmediatas:

  • La primera, que las conversaciones familiares sobre sexualidad deben comenzar mucho antes de lo que es acostumbrado;
  • Y la segunda, que el contacto con la pornografía (que es perjudicial a cualquier edad por multitud de razones), es mucho más dañina a tan temprana edad, por la confusión que se produce entre la realidad y el sexo imaginario y trasgresor de la pornografía.

El sexo, como estar en una ferretería

Las autoras del libro alertan al diario británico The Guardian sobre el tipo de pornografía que están consumiendo los preadolescentes hoy. A su juicio, el material sexual al que suelen tener acceso estos menores se aleja mucho del que se consumía en los años 70 y 80.

No se refieren necesariamente a los ‘estilos’ pornográficos más escabrosos (todos lo son) y no en exclusiva a las imágenes. El lenguaje empleado también influye. Expresiones como “clavar, martillear, atornillar y aporrear son habituales, por lo que “cualquiera que lo oyera podría decir que se trata del anuncio de una tienda de bricolaje”, señala Havey.

Con la pornografía desde la tardoinfancia o preadolescencia aumentan de forma considerable los casos de impotencia sexual

Entre el 75 y el 77 % de las chicas o mujeres jovenes sienten que la pornografía les condiciona a la hora de definir su aspecto y de comportarse de determinada manera en el ámbito sexual.

De la misma opinión es la autora francesa Thérèse Hargot, que recientemente ha publicado Una juventud sexualmente liberada (o casi), un ensayo sobre la sexualidad en el mundo moderno en el que sostiene que “la pornografía es la que hoy marca las normas sobre la vida sexual“.

Así lo reafirman Havey y Puccio, para quienes cada vez hay más chicas adolescentes que describen a sus amigos como “auténticos Casanova, que coleccionan novias como cromos y lo pregonan a los cuatro vientos”.

Por otro lado, la exposición continuada a la pornografía desde la tardoinfancia o preadolescencia ha aumentado de forma considerable los casos de impotencia sexual mucho antes

¿Cómo deben actuar los padres?

Si la pornografía de por sí no es beneficiosa para un correcto desarrollo de las relaciones humanas, en especial las íntimas, su influencia negativa en menores es mucho más acusada, aunque sólo sea porque la pornografía está dirigida en teoría a adultos.

Por ello, a juicio de Havey y Puccio, los padres deben abordar abiertamente, desde los 10 años, conversaciones adaptadas sobre sexualidad o sobre cómo deben comportarse cuando se hacen determinado tipo de ‘bromas’ en el colegio.

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Nicolás de Cárdenas fue inoculado por el virus del periodismo de día, en el colegio, donde cada mañana leía en su puerta que “la verdad os hará libres”. Y de noche, devorando los tebeos de Tintín. Ha arribado en su periplo profesional a puertos periodísticos de papel, internet, televisión así como a asociaciones cívicas. Aspira a morir diciendo: "He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe".