Un sacerdote escuchando en confesión a una feligresa.
Un sacerdote escuchando en confesión a una feligresa.

Una nueva ley en Canberra, Australia, obligará a partir de marzo de 2019 a que los sacerdotes rompan el secreto de confesión en casos de abusos sexuales a menores. La ley, que se ha encontrado con el rechazo del arzobispo de Canberra, Christopher Browse, podría provocar que los sacerdotes que se mantengan fieles al secreto de confesión puedan ser encarcelados.

El proyecto de ley se aprobó hace unos días por la Asamblea Legislativa del Territorio de la Capital Australiana (ACT) y extendió la obligación de informar sobre abusos sexuales a menores a todas las iglesias y actividades de las iglesias, incluyendo la Iglesia católica.

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El sacerdote católico, en caso de romper el secreto de confesión, estaría incurriendo en excomunión, al no poder reproducir los pecados que un penitente le haya confesado. Las enseñanzas de la Iglesia explican que el sacramento de la Penitencia es un lugar de encuentro entre Dios y el creyente y que el sacerdote que oye la confesión es un mero instrumento de Dios que es quien perdona los pecados.

El arzobispo de Canberra ha explicado además los aspectos lógicos por lo que esta ley no debería existir, dejando a un lado los aspectos de fe. «Sin el secreto de confesión, ¿quién estaría dispuesto a hablar de sus pecados, a buscar consejo y a recibir el perdón de Dios?», ha afirmado. «¿Pero qué abusador sexual confesaría sus pecados sabiendo que pueden denunciarle?», ha insistido.

Con la nueva ley, el sacerdote estará obligado a informar en los 30 días posteriores a la confesión

«Además, la gente que acude a confesarse se arrepiente de sus pecados y tienen el propósito de no volver a pecar. Los pederastas realizan acciones malvadas y criminales. Ellos ocultan sus crímenes. No informan sobre ellos«, ha afirmado el arzobispo Browse.

Y además, «los sacerdotes no conocen necesariamente la identidad de las personas a las que confiesan», ha concluido.

Desde la ACT habían programado una reunión con el arzobispo para tratar la importancia de la protección de la infancia y el secreto de confesión, sin embargo antes de llevar a cabo esa reunión la Asamblea ha decidido legislar sobre el tema, amenazando así «la libertad religiosa«, según el purpurado.

Con la nueva ley, el sacerdote estará obligado a informar en los 30 días posteriores a la confesión, aunque no se ha conocido la pena que implicará a los sacerdotes que se nieguen a romper el secreto de confesión.

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