Un obrero que declara su voto a Vox pone de los nervios a un periodista de izquierda.
Un obrero que declara su voto a Vox pone de los nervios a un periodista de izquierda.

Es maravilloso, tanto que lo estoy viendo en bucle. Siempre he criticado aquello de que “una imagen vale más que mil palabras”, aunque solo fuera porque lo mío son las palabras, y lo mismo me vale para un vídeo de unos segundos. Pero en este caso debo alzar la bandera blanca y rendirme a la evidencia: ese vídeo vale por todas mis columnas, por todos los textos en que he tratado de explicar cómo la izquierda no solo ha perdido a la clase obrera, sino que se ha convertido en su peor enemigo.

La escena es parte de una breve serie en la que un periodista al uso, de esos que vomitan aún a miles las facultades de periodismo, clones en su arrogancia y superioridad moral de extrema izquierda, entrevista por la calle a los espontáneos sobre su intención de voto. Y en el que nos interesa -véanlo, se lo ruego-, el ‘audaz’ reportero asalta a un tipo que por representar la clase obrera la representa incluso en acto, porque pillan al hombre transportando a hombros lo que parece una plancha de pladur. Preguntado por su intención de voto, el joven responde sin dudar que votará a Vox -o, como escribe despectivo el periodista en el tuit de presentación, en evidente desprecio a ese laborioso ciudadano, ‘Box’-, y el periodista reacciona como si hubiera visto un perro que habla.

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La clase trabajadora está abandonando en manada a una izquierda que ya en absoluto les representa

Cuando me topé con él la primera vez, tuve que mirar varias veces la cuenta de la que procedía, convencida de que solo podía ser una hábil publicidad del partido verde. Pero no, era la cuenta de CTXT, Contexto, un medio de comunicación que apareció hace unos años asegurando estar hartos de la prensa vendida a los partidos y al poder de los políticos o de las empresas anunciantes, y proponiendo un periodismo ‘verdaderamente independiente’. Para quien no se chupe el dedo, y yo hace mucho que abandoné ese feo hábito, eso significa que son de extrema izquierda.

Y eso es la noticia o, si prefieren, las dos enormes noticias encapsuladas en un cortísimo vídeo: cómo la clase trabajadora está abandonando en manada a una izquierda que ya en absoluto les representa y cómo esa izquierda está ya tan alejada de lo que fue su caladero tradicional, sus supuestos representados, que ni siquiera es capaz de entenderlos y prefiere burlarse de ellos.

Es decir, la segunda noticia es que CTXT cuelgue el vídeo en su cuenta para atacar a Vox, sin ser en absoluto conscientes de que están consiguiendo el efecto opuesto. Parecen creer, como se desprende de las palabras burlonamente despectivas del periodista y del texto que acompaña a los tres tuits estupefactos, que están ridiculizando a Vox al ridiculizar al obrero, y la reacción de las redes ha sido, naturalmente, la contraria: hasta Santiago Abascal les ha retuiteado, lo que imagino que será la peor humillación.

Estos son los textos:

1º Tuit: “Hay obreros de derechas y obreros de extrema derecha… aquí tienen uno. Juzguen ustedes mismas. #EleccionesCTXT”

2º Tuit: “@WillyVeleta no sale de su asombro con este obrero que el domingo va a votar a la ultraderecha. “Mi mujer también va a votar a Box porque dice que es el único que protege a la mujer”. Si esto no os anima a acudir a las urnas el 28A… ¡mamma mía!”

3º Tuit: “Cerramos con este votante de Box y seguimos en el próximo tuit con otras opiniones en este hilo. Pero antes de irse este trabajador también defiende su derecho a sentarse en una plaza de toros y ver cómo torturan a un animal. @PartidoPACMA #EleccionesCTXT”

¡Oh, es maravilloso! Podría ser una parodia, pero ahí está la magia: son ellos, son así, no entienden nada. Llevan toda la vida oyendo que no hay nada más estúpido que un obrero de derechas, pero el obrero se ha cansado de que la izquierda le considere, en cualquier caso, estúpido, y le trate como tal. La izquierda les considera suyos, su plantación, y se ha dedicado todos estos años a defender ‘colectivos’ y causas que, o bien no interesan en absoluto a la clase trabajadora, o la perjudican directamente, como la inmigración o la política laxa de seguridad ciudadana.

¿Qué empleo cree la izquierda que pone en peligro la llegada de miles de ilegales desde el Norte de África? No, desde luego, el de periodista, o mañana a mediodía la inmigración sería lo peor de lo peor. Ni los cuadros directivos de las empresas, ni las profesiones cualificadas, sino a al último escalón de la clase trabajadora. Tampoco tiene que vivir la clase alta en sus urbanizaciones valladas, y no mucho la clase media, el conflicto cultural con los recién llegados, que no se instalan precisamente en los mejores barrios.

En cuanto a la inseguridad callejera, ¿quiénes creen que la sufren más? No hay okupas en La Moraleja ni en Sotogrande, ni pandilleros violentos en el Barrio de Salamanca.

Pero no sigan leyendo, porque todo está en ese vídeo y en la suprema ignorancia de quienes no entienden qué están haciendo al propagarlo.

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Traductora, inconformista, muy suya, amante del periodismo con y sin papel, y sobre todo lectora: ésa es su verdadera vocación. Y por ese orden: primero leer y luego escribir.