La exfeminista y activista provida Sara Winters, durante su huelga de hambre en Río de Janeiro. /Facebook
La exfeminista y activista provida Sara Winters, durante su huelga de hambre en Río de Janeiro. /Facebook

El pasado 30 de noviembre, tras la decisión del Tribunal Supremo Federal que ha dado por legal un aborto realizado en las 12 primeras semanas de gestación, Sara Winters, fundadora de Femen Brasil y ahora activista provida, emprendió una huelga de hambre.

En concreto, la decisión del tribunal anuló la condena a prisión de cinco trabajadoras de un abortorio clandestino bajo la premisa anticientífica de que en los tres primeros meses de gestación de un ser humano «no es posible aún hablar de vida en sentido pleno».

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Esta sentencia, de hecho, legaliza el aborto en los primeros tres meses de gestación.

El lugar elegido para la protesta fue el Largo da Carioca, un monumento situado en el centro de la ciudad de Río de Janeiro, donde ha permanecido desde las 17 horas del pasado miércoles 30 de noviembre, hasta el pasado día 2 a medianoche.

En mitad de su protesta, Winters quiso apoyar una petición ciudadana realizada a través de la plataforma CitizenGO, en la que se criticaba que el Tribunal Supremo leguislara ‘de facto’ sobre el aborto sin pasar por el Parlamento. «Creemos que se trata de una usurpación de competencias», subrayan sus impulsores.

Según avanzaban las horas, la exmilitante de Femen, el grupo de origen ucraniano que utiliza el torso desnudo de las mujeres y la vilencia como forma de protesta política feminista, decidió encadenarse al monumento, para hacer más presión.

La protesta de Winters no tardó en provocar polémica, incluso entre los propios provida. Desde luego, también suscitó la respuesta de grupos feministas y proaborto, quienes convocaron un “picnic colectivo al lado de la huelga de hambre de Sara Winter”, como ella mismo denunció en Facebook.

Winters se defiende de estas y otras críticas diciendo: “Yo no soy abogada, no soy parlamentario, soy activista, y ahora, por las buenas causas”, en referencia a su pasado feminista radical.

Finalmente, el día 2 de diciembre, a media noche, concluyó su protesta cuando se confirmó que el Congreso iba a convocar una comisión para examinar la decisión ilegal del Tribunal Supremo Federal de Brasil.

Al día seiguiente, Sara Winter oofreció en su página de Facebook un balance sobre esta acción reivindicativa en defensa de la vida humana desde su inicio: «Han sido 27 horas sin comer y 32 sin dormir. Y valió mucho la pena. Podemos fomentar la discusión del aborto a nivel internacional y observamos sin ninguna sorpresa: ¡el pueblo brasileño es pro vida y no tolera el asesinato de ninos!»

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Nicolás de Cárdenas fue inoculado por el virus del periodismo de día, en el colegio, donde cada mañana leía en su puerta que “la verdad os hará libres”. Y de noche, devorando los tebeos de Tintín. Ha arribado en su periplo profesional a puertos periodísticos de papel, internet, televisión así como a asociaciones cívicas. Aspira a morir diciendo: "He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe".